La ablación utiliza energía administrada a través de una sonda delgada para destruir células tumorales en su lugar. El procedimiento se puede realizar percutáneamente (a través de la piel bajo guía de TC o ultrasonido) o laparoscópicamente (cirugía mínimamente invasiva con pequeñas incisiones).
Ofrecemos dos modalidades principales de ablación:
- Ablación por Radiofrecuencia (RFA): Utiliza corriente eléctrica para calentar el tejido a 60-100°C, causando muerte celular a través de coagulación térmica.
- Crioablación: Congela el tejido a temperaturas por debajo de -40°C, creando bolas de hielo que destruyen las células tumorales a través de ciclos de congelación-descongelación.
Ambas técnicas preservan el tejido renal circundante saludable y ofrecen excelentes resultados para pacientes apropiadamente seleccionados.